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Cría en consanguinidad

Cuando llevamos una línea de cría es difícil tomar la decisión de usar “sangre de refresco” en nuestra flota. La introducción de un ejemplar de fuera aumentará el vigor de nuestros ejemplares al máximo. Pero nos puede ocasionar, no solo problemas de higiene en nuestras aves, sino apartarnos de las características que deseamos mantener en nuestra crianza.

Son varios los métodos conocidos y empleados en avicultura. La Tabla de Felch, la de Anderson o la de Harry Lewis son algunos de los que podemos usar. A mi personalmente me gusta usar la modificación de Harry Lewis a la Tabla de Felch en la que se introduce nueva sangre en la cuarta generación.

Aunque se entienda por “sangre de refresco”, la que pueden proporcionar individuos de la misma raza, criados en lugar lejano y en condiciones de alimentación, cuidados y ambiente distinto. En la práctica mantengo varias líneas siguiendo la Tabla de Felch Modificada en mi gallinero. Y uso como “sangre de refresco”, la que pueden aportar individuos de otra línea. De este modo pueden pasar hasta treinta o más años sin necesidad de introducir un ejemplar de fuera.

En la Tabla de Felch, una vez elegidos los ejemplares que fundaran una línea, se eligen entre los hijos un macho vigoroso y perfecto que se une a su madre y a su vez se aparean las mejores hijas con su padre.

En la siguiente generación los fundadores iniciales se vuelven a unir a sus nietos, sin cruzar nunca hermanos, hasta llegar a la cuarta generación en la que se introduce “sangre de refresco”.

Mediante quebrados podemos deducir la proporción de “sangre” del padre o la madre que llevaran las nuevas generaciones.

 

F. Sánchez

 

 

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